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sábado, 15 de septiembre de 2012

LA DAMA DE LAS SERPIENTES (Capítulo Octavo y último)

   "Así pues, se decidieron a plantar las misteriosas semillas.
Llegando los meses de calor, comenzaron a brotar unas espigas verdes, que pronto se volvieros amarillas.Y cada una de esas espigas venía cargada de granos dorados, iguales que los que habían salido del vientre de Potnia.

Pasado un tiempo, el nuevo cultivo fue conocido por la gente de los poblados, y se extendió por toda la isla.
De este modo, los campos amarillos llegaron a inundar de prosperidad todo el territorio, ondeando con el paso del viento, como pequeñas lagunas doradas.
Y así fue como dio comienzo la Era del Trigo, la prometida Edad de Oro.

Potnia-Theron, y Minos, su consorte, vivieron en la isla durante muchos años, y cuando llegaba la época de la siembra, recordaban su primer encuentro mediante un rito de fertilidad, a través del cual conseguían que las cosechas fuesen prolíficas y generosas para todos los habitantes de la isla.

Estos ritos se mantuvieron durante cientos de años, y el tiempo transformó a Potnia-Theron en una diosa a la que, todavía hoy, los habitantes de la isla rinden homenaje mediante complejos rituales... Pero eso es algo que todos vosotros ya conocéis.

Así pues, mis iniciados, ya os ha sido descubierto el mayor secreto de nuestra próspera isla, que no debéis revelar bajo pena de muerte...
Aunque... yo pienso que no hace falta que os amenace con esto. Dudo mucho que alguno de vosotros quiera que los extranjeros se enteren de que nuestra simiente dorada, el mayor tesoro de nuestra isla, no es más que algo que una bruja meó un día...
 ¡AAAAAHAHAHAHAHA!! ay, sisisisisi... nunca me canso de contarlo, me encanta la cara que ponéis..."

FIN

jueves, 13 de septiembre de 2012

LA DAMA DE LAS SERPIENTES (Capítulo Séptimo)

  "Sin embargo, a la mañana siguiente, Potnia se despertó con un luminoso rayo de sol en la cara. Al abrir los  ojos vio un casco con cuernos de toro, y se acordó de que Minos estaba allí.

Lo encontró ya en pie, alimentándose de los primeros rayos de sol de la mañana. Al verla despierta, sonrió y comentó.
  - ¿Sabes?, antes de conocerte, ya había oído hablar mucho de tí. Mucha gente sabe de tu magia.
  - Trabajo mucho para tratar de hacer las cosas lo mejor posible- respondió ella sin falsa modestia.
  - Pero si te digo la verdad, en persona resultas más atractiva de lo que yo pensaba.- Le soltó él con naturalidad.
La bruja sonrió.
  - Muchas gracias, tú también resultas muy interesante... para ser guerrero- bromeó la hechicera.
Él se rió, luego se la quedó mirando en silencio durante un instante.
  - Pero te falta algo... tu nombre, está incompleto...- comentó finalmente Minos.
  - ¡Cómo puede ser eso? me lo puso un poderoso hechicero- replicó ella.
  - Aún así está incompleto, sí, no cabe duda, tu nombre es Potnia-Theron- dijo él como si acabara de tener una iluminación.
  - ¿Por qué lo dices? ¿Acaso también eres brujo?- dijo ella con algo de burla.
  - No, pero también sé mirar hacia dentro, como tú- contestó él sin vacilar.
En ese preciso momento, Potnia-Theron supo que era Minos, y no otro, el destinado a convertirse en su esposo.

  - ¿Sabes otra cosa?- comentó él de nuevo - Ahora que el monstruo está muerto, ya no tengo ganas de seguir siendo un guerrero. Esta es una buena tierra, sí, voy a criar toros, y le enseñaré a la gente a hacer acrobacias sobre ellos.
 Minos se volvió hacia ella para preguntarle con una luminosa sonrisa.
  - ¿Quieres que te enseñe a tí?
  - A lo mejor- respondió ella riendo.
  - Pues vamos a empezar. Mantente recta.- le dijo él.
Se acercó a la chica y la levantó por la cintura, al mismo tiempo que el se inclinaba hacia atrás y se dejaba caer de espaldas en el suelo. Luego la apoyó sobre él.
  - Ahora tienes que aprender a cabalgar al toro- dijo Minos con una sonrisa que no dejaba lugar a dudas.
  - Mmmmmm, nunca en la vida he cabalgado toros, me vas a tener que echar una mano- contestó ella sin hacerse mucho de rogar.
Así que Minos le levantó la falda de volantes, y la subió sobre su cintura, y Potnia comenzó a moverse rítmicamente, cabalgando al toro, mientras éste emitía bramidos gozosos.

 No obstante, cuando el guerrero descargó su simiente en el vientre de Potnia-Theron, ésta sintió una extraña hinchazón y unas insoportables ganas de orinar, por lo que se tuvo que marchar corriendo detrás de unos matorrales ante la sorprendida mirada de Minos.
Pero mucho más sorprendida se quedó la chica, cuando se dio cuenta de que lo que estaba expulsando no era orina, sinó unos pequeños granos amarillos como el sol. Cuando los echó todos fuera, cogió un puñado de ellos y se los enseñó a Minos, bastante alarmada.
  - ¡Mira lo que acabo de mear!, nunca había visto tal cosa.
Minos los observó un instante.
  - Parece una semilla, tal vez la deberíamos plantar- respondió tranquilo.
  - ¡Pero si acaban de salirme de ahí abajo!- replicó ella, alterada por lo absurdo de la situación.
  - Y qué- comentó él- los huevos de pájaro también salen del mismo sitio, y bien que los comemos.
Ante tal alarde de lógica, Potnia tuvo que darle la razón."

martes, 11 de septiembre de 2012

LA DAMA DE LAS SERPIENTES ( Capítulo Sexto)

 "-¡No! ¡Tan sólo es una serpiente, y es mi hermana!- suplicó Potnia.
  -¡Pero que dices, es un monstruo mortífero! ¡Si no acabamos con ella va a destruír toda la vida que hay en la isla! - Respondió Minos, desesperado por no poder moverse.

Ese fue el descuido que el monstruo aprovechó, para escapar de la cueva y huír hacia los poblados, mientras escupía ondas de veneno que quemaban todo a su paso. Afuera aún rugía la tormenta.

  -¡Sé razonable y libérame de este conjuro! ¿Eres consciente de lo que estás haciendo?- gritaba el guerrero.
Potnia se debatía interiormente, sin saber qué decisión tomar. Hasta que una visión se apoderó de su mente: una serpiente de siete colores la rodeaba para susurrarle estas palabras "A veces tenemos que matar algo que amamos, para hacer lo que es correcto".
Y Potnia comprendió, teniendo ya claro lo que debía hacer. Liberó al guerrero de su hechizo paralizante y le dijo.
  - Tienes razón, Minos, hay que acabar con la bestia ¡rápido!.
  - ¡No me vengas ahora con prisas!- Respondió el guerrero enfadado.

Corrieron acelerados detrás de la gran serpiente, a la que tan sólo le faltaban unos metros para llegar a los poblados.
Minos buscó frenar su avance hiriéndola en la cola, para que se diese la vuelta. Ella no tardó en responder violentamente, totalmente exasperada por el dolor.
Abrió sus terribles fauces e íba a avalanzarse sobre el guerrero, expulsando saliva emponzoñada, cuando Potnia se interpuso, pues su veneno a ella no la hería.

La bruja miró fijamente a la bestia, hipnotizándola, y la serpiente se fue calmando poco a poco, cerró la boca y agachó la cabeza, igual que un perro que busca caricias. Este fue el momento que aprovechó Minos para asestarle el golpe mortal, bajó la espada en el cuello del animal con todas sus fuerzas, decapitándola con un sólo corte limpio.
 El cuerpo sin vida de la serpiente aún se agitó durante unos instantes, salpicando con su veneno varios lugares en los que no volvió a crecer la hierba.

Potnia observó la muerte de la bestia, presa de una gran tristeza, Minos tampoco se sentía orgulloso de su hazaña. Ya se había cumplido la profecía, y ya podían sentirse liberados de su peso. Así que se dirigieron hacia la cueva, para pasar allí dentro aquella noche oscura de tormenta."

lunes, 10 de septiembre de 2012

LA DAMA DE LAS SERPIENTES (Capítulo quinto)

    "Aún tendrían que pasar unas cuantas lunas, hasta llegar a aquel atardecer, que todos recuerdan por la enorme tormenta que recorrió la isla, cargándolla de estallidos de luz violenta.

Los truenos sorprendieron a Potnia fuera de la cueva, mientras estaba recogiendo raíces de mandrágora, y tuvo que volver precipitadamente a su refugio. Pero al reparar en unas extrañas huellas a la entrada de la caverna, se dio cuenta de que alguien se le había metido dentro. Así pues, se armó con arco y flechas, y entró despacito en la cueva.

En la parte habitable de la gruta no había nadie, así que imaginó que el visitante había penetrado en la profunda galería. Miró al suelo, dándose cuenta de que en una de las estalagmitas alguien había atado una especie de cordel para no perderse, y que se introducía en la boca del túnel. Así que sólo tendría que seguir el hilo para encontrar al intruso, y decidió internarse en el corredor.

Después de avanzar sigilosamente durante un buen trozo, percibió a lo lejos la luz de una antorcha, y pudo ver la silueta de un guerrero, armado con espada y escudo, y con dos imponentes cuernos de toro a ambos lados de su casco. El guerrero estaba tan ocupado en su avance, que reparó en la proximidad de la chica, hasta que ésta le colocó la punta de una flecha en la nuca.
  - ¿Quién eres y a qué vienes? - lo interrogó la bruja.
El guerrero se quedó muy quieto. Sabía que con sólo un movimiento de brazo podría herir de muerte a su oponente, pero la voz de ella no le resultaba amenazadora.
  - Mi nombre es Minos, y vengo a matar a la bestia.- Respondió en guerrero.
  - ¿De qué bestia hablas? Llevo viviendo aquí mucho tiempo, y nunca había oído hablar de tal cosa.- Replicó ella desconfiada.
  - La profecía habla claro: cuando el toro mate a la bestia dormida, acabará el tiempo del sueño, para dar comienzo el tiempo del oro.
Potnia escuchó al guerrero mientras un escalofrío le surcaba la espalda, se parecía demasiado a su propia profecía.
  - ¡No! ¡Vete de aquí, en este lugar no hay ninguna bestia dormida!- Gritó Potnia, queriendo negar lo inevitable.
  - La profecía no miente, la bestia está dormida en el laberinto guardado por la hechicera.- Continuó Minos tratando de mantener la calma.

  - ¡Te dije que te largaras, esta es mi cueva, no puedes entrar en ella de esa manera!- Siguió protestando ella, con intención de apuntar de nuevo al guerrero con su arco.
Esta reacción acabó con la paciencia de Minos, y atrapó a Potnia contra una pared, apoyando la espada en su garganta.
  - ¡Qué estás ocultando, bruja miserable!.
En ese momento todo en la cueva empezó a rugir, y las paredes, que antes parecían fuertes y sólidas, empezaron a romperse, como si estuvieran recubiertas por una cáscara de piedra. Debajo de ésta, algo blando y orgánico se removía en forma de ondas. El guerrero no tardó en advertir lo que era.
  - ¡Estamos dentro de el vientre de la bestia, tenemos que huír de aquí!- Gritó.
Agarró a Potnia por un brazo y, siguiendo su hilo, corrienron hacia afuera. Cuando vislumbraron la salida, se dieron cuenta de que, lo que a ellos les parecían estalactitas y estalagmitas, en realidade eran los dientes del monstruo que se empezaban a cerrar. Salieron de la bestia cuando ésta cerró la boca, y Minos le iba a asestar un golpe mortal, cuando Potnia paralizó su espada"


jueves, 6 de septiembre de 2012

LA DAMA DE LAS SERPIENTES (Capítulo Cuarto)

  "Un atardecer, Pan llevó a Potnia a buscar miel silvestre, era un cálido día de verano y las abejas zumbaban perezosas alrededor de la colmena, sin ánimo de atacarlos. Arrancaron unos fragmentos de panal y empezaron a lamerlos, disfrutando del néctar, sin importarles cómo resvalaba por sus manos y brazos, llenándolos de pringue.
 Mientras comían hablaban animados, sin embargo, Pan notó como el exceso de azúcar lo empezaba a embriagar, permitiéndole apreciar la esquiva belleza de aquella chica de pelo tan dorado como el sol. Así que, sin él quererlo, se le empezó a ir la cabeza, y no fue capaz de controlar su naturaleza. De cintura para arriba era un dios, pero de cintura para abajo, un macho cabrío.
Potnia se dio cuenta de esto, y la mirada de deseo del dios, fue para ella como una corriente de licor templado recorriéndole las venas.
 El dios se acercó mucho a ella y comentó:
- Mmmmm, tienes el olor suave de las vírgenes. No te asustes, pero te voy a lastimar hasta hacerte sangrar.
Y sin más, la acostó sobre las hierbas, y la fue probando entera, hasta que, finalmente, las embestidas del dios llenaron a Potnia de dolor y placer, hasta hacerla gritar.

Cuando ambos terminaron, Pan cogió en brazos a la chica desnuda que aún temblaba. Cargó con ella hasta uno de los santuarios de la isla dedicados a él, y que le servían de improvisados refugios.
Una vez allí, el dios abrió un cofre del que sacó unas hermosas prendas: una larga falda de volantes con mandil bordado, un corpiño que le cubría el talle y los brazos, dejando los pechos al descubierto, y una corona hecha de plantas y frutos.
-Te tienes que deshacer de tus antiguas ropas y de tu antigua vida, igual que te has deshecho de tu virginidad. A partir de ahora te vestirás de acuerdo a tu nueva naturaleza- le reveló el dios Pan.
Potnia obedeció y se atavió con aquella indumentaria, que ya todos nosotros, felices habitantes de esta fecunda isla, conocemos de sobra; y que pasaron a  ser los atributos más representativos de nuestra diosa.

Tras ese día, Potnia se sintió una persona nueva, y decidió quedarse a vivir para siempre en la cueva que le había servido de refugio la noche que llegó a la isla. Allí se dedicó a aprender por su cuenta todo tipo de hechizos y remedios.
Pronto empezó a ser conocida en la isla, y numerosos visitantes iban junto a ella para pedirle pócimas y consejos. De este modo, Potnia vio cumplido por fin su sueño de formar parte de una comunidad.

Aún así, nunca abandonó la compañía de los animales, especialmente las serpientes, a las que seguía atrayendo con la misma intensidad de cuando era niña.

Sin embargo, había noches en las que le parecía oír un extraño rumor amenazante que provenía de las entrañas de su cueva, y pensaba que eran los demonios de su pasado, que la venían a molestar.
En esas noches solía venirle a la memoria su terrible profecía, y no podía dormir."

miércoles, 5 de septiembre de 2012

LA DAMA DE LAS SERPIENTES (Capítulo Tercero)

   "Efectivamente, mis iniciados, es lo que estáis pensando: ese nuevo destino era nuestra generosa isla.
Cuando Potnia arrivó en nuestras costas ya era noche cerrada, y, agotada por los acontecimientos, sólo quería buscar un lugar donde acurrucarse y dormir. Por suerte, por allí cerca encontró una cueva abandonada en la que pronto se refugió. La gruta estaba formada por una parte habitable y una profunda galería que se perdía hacia adentro como boca de lobo. Potnia se acostó en la zona acogedora, pero antes de quedarse dormida se sintió invadida por una tremenda desolación. Se dio cuenta de que estaba completamente sola en el mundo, y esa certeza le cayó encima como una losa oscura.

Además, por si esto no fuera suficiente, a la mañana siguiente se despertó de golpe con un sonido agudo e irritante en la oreja. Cuando abrió los ojos espantada, se encontró a un ser de torso humano y patas de cabra, que la miraba partiéndose de risa, con una flauta en la mano:
-¡AAAAAJAJAJAJAJAJAJA! ¡nunca me canso de hacerlo, me encanta la cara que ponéis! Jajajajajajajaja, ay...sisisisi....- Decía limpiándose las lágrimas.
Potnia pasó del miedo al enfado en un par de segundos
- ¡¡¡Tú eres tonto o que te pasa, cabrón de mierda!!! - Le gritó.
- Eeeeh, eh, eh. Qué modos son esos de tratar al dios Pan- respondió él algo ofendido.
La chica cayó en la cuenta de su error al instante, y alarmada por su comportamiento, se encogió rápidamente en una reverencia de disculpa.
- Os ruego que me perdonéis, por favor, mi señor- dijo temblando como una hoja.
- Hombre, que tampoco es eso- respondió él de nuevo divertido- aunque sea un dios, me paso la   mayor parte del tiempo gastando bromas pesadas... No me llames "mi Señor", me gusta más "venerable Pan".
Potnia se relajó y se rió mirándolo a los ojos, y Pan también sonrió por unos momentos, hasta que de pronto se quedó muy serio y comentó.
- Tienes una mirada muy intensa, la que tienen sólo "aquellas que nacieron para ser brujas". ¿De donde vienes?
- Soy de la tribu de los gromios, y allí dediqué mi vida a aprender el oficio de hechicera, efectivamente, venerable Pan.- respondió la chica.
- Ya me parecía a mi- dijo él sonriendo de nuevo - pues bienvenida a nuestra isla, nos va a venir muy bien un poco de magia.
Ante estas palabras de acogida, Potnia sintió una enorme familiaridad con el grotesco personaje que tenía en frente, tal vez porque era agreste y medio animal, como ella.
El dios Pan fue su primero amigo en la isla, el que le enseño todos los lugares, poblados y costumbres... y quien la ayudó a descubrir su verdadera identidad... a su manera, claro..."

lunes, 3 de septiembre de 2012

LA DAMA DE LAS SERPIENTES (Capítulo Segundo)

    Durante 17 años, los brujos le enseñaron a Potnia las artes de la magia y la nigromancia, ocupación a la que ella se entregó con verdadera pasión.

No obstante, debido a su naturaleza híbrida, los habitantes del poblado nunca la aceptaron.
Así pues, Potnia solía refugiarse en la compañía de los animales, pues,  aunque la fauna de los pantanos era fría y viscosa, nunca se sentía juzgada por ella. Es más, prefería su natural amoralidad, antes que las rígidas leyes despectivas con las que la trataban en el poblado.

Aún así, la chica estaba resignada a vivir para siempre entre los gromios, donde se sentía a salvo de su profecía, ya que Stutgard sólo tenía hijos varones.
Sin embargo, una sorprendente noticia cambió el rumbo de los acontecimientos: los brujos le habían encontrado marido. ¿Pero quién se iba a querer casar con una bruja medio nívea? Tan sólo el viejo Numis, que tenía 50 años, los dientes podridos por la enfermedad, y todo el mundo sabía que habia envenado a su primera mujer con belladona.
Cuando Potnia se enteró de aquello, un fuerte "no" empezó a rugir en su pecho. Así que esa misma noche fabricó un potente narcótico con la flor del sueño, y lo echó en la bebida de los brujos.
Cuando estos quedaron profundamente dormidos, abandonó el poblado sin echar por un momento la vista atrás. Su objetivo era reunirse con su madre, en las tribus Níveas del Sur.
Poca gente sobreviría a una noche en los pantanos, pero sus peores depredadores, las grandes serpientes, a ella no le hacían daño.

Durante muchos días, la chica recorrió una larga distancia, siguiendo un mapa que los brujos habían guardado a buen recaudo.
A lo largo de este viaje, Potnia percibió como, poco a poco, el barro oscuro que llevaba en su sangre se iba limpiando, y sus pulmones se liberaban del aire insano de los pantanos.

Y un atardecer cálido y despejado, llegó al luminoso poblado de los Níveos, que parecía resbalar por la playa, como una duna clara al lado del mar.
Una vez dentro del pueblo, comenzó a preguntar por Lódinel, pero sus rasgos y su vestimenta gromia provocaban un silencioso desprecio entre sus habitantes. Tan sólo una anciana se compadeció de ella, y a escondidas le indicó la casa de su madre. Potnia aprovechó su amabilidad para preguntarle si Lódinel tenía alguna hija.
   -La desventurada Lódinel no tiene hijos, ya que rechazó todo contacto con varón, desde que un Gromio la forzó, hace cerca de 20 años.- Respondió la anciana.
La muchacha se entristeció por su madre, pero al mismo tiempo se alegró de que su profecía no se pudiese llevar a cabo. Así pues, temblando de emoción, llamó a la puerta de su madre. Pero la reacción de Lódinel fue para Potnia completamente inesperada.
   - ¡No quiero saber de tí, eres el resultado de mi vergüenza! ¡Tan sólo me recuerdas que he sido ultrajada por un inmundo animal de los pantanos!- Le gritó la Nívea.
Esas terribles palabras fueron para la chica como una lluvia de espinas, que le hicieron ver la realidad: los Níveos eran una raza hermosa, pero ignorante y fría, que despreciaba todo aquello que desconocía, y por encima de todo despreciaban a los gromios. Nunca sería aceptada por ellos, y aquel poblado nunca podría ser su hogar.

Destrozada por el descubrimiento, se fue corriendo a la playa, sin saber hacia donde huír. A lo lejos percibió la silueta de una isla, y tomó una decisión desesperada: navegaría hacia aquel lugar, y buscaría un refugio donde vivir, lejos de todos, sólo rodeada de los animales y las plantas, y dedicaría el resto de su vida a aprender  unos conjuros que no le aprovecharían a nadie.

Cogió una barca que había allí cerca, y llamó a los silfos del viento para que le fuesen favorables. Pronto se levantó una fuerte brisa que la empujó hacia su nuevo destino.

domingo, 2 de septiembre de 2012

LA DAMA DE LAS SERPIENTES (Capítulo Primero)

"Pasad, mis iniciados, no os asustéis por mi aspecto, introducíos en la gruta de la diosa.
Con el fin de llegar hasta aquí, habéis tenido que partir del Cerámico, el sombrío cementerio, para después tomar la Vía Sagrada. Por el camino habéis gritado obscenidades en honor a Yambé y habéis cumplido con el obligado ayuno. Así pues, ya estáis preparados para enfrentaros a la parte máis importante de estos sagrados misterios, donde se os revelará el mayor secreto de nuestra fértil isla.
Junto al fuego encontraréis la vasija portadora del mágico néctar- Debéis beber de ella, para que las divinas visiones acompañen a mis palabras.
Bien, los ánimos ya están predispuestos, así que llegó el momento: Os voy a desvelar la verdadera historia de nuestra diosa protectora, la arcana Leyenda de la Dama de las Serpientes.

    "Los orígenes de Nuestra Señora no fueron demasiado gloriosos: su padre, Stutgard, era uno de los Gromios de las pantanosas tierras del Norte; el cual secuestró y violó a su madre, Lódinel, de las tribus Níveas del sur.
La forzó en un páramo desierto mientras una terrible tormenta asolaba los cielos. Durante la agresión, la Nívea trataba de huír mentalmente del horror, y para eso dirigió la vista a las montañas. En ese momento un débil rayo de sol comenzó a surgir por entre las nubes de aquella pesadilla, mientras una serpiente de siete colores se arqueaba sobre los montes.
Lódinel se concentró tanto en aquella visión, que, en el momento de la descarga, pensó que era la Serpiente, y no Stutgard, la que la tenía atrapada con toda la fuerza de sus anillos.

Nueve meses más tarde, Lódinel dio a luz a una niña, con una mirada tan penetrante, que se la tuvo que cubrir cuando la abandonó al lado de los pantanos, esperando que la tribu de los Gromios se ocupara de ella.
Cuando la vieja Asgrud la encontró, la chiquilla ya llevaba un tiempo llorando. Pero, al levantar la piel de conejo que la tapaba, descubrió varias serpientes durmiendo junto a ella. Así que, movida por un sentimiento más supersticioso que maternal, decició llevarla hasta el interior de las tierras pantanosas. Los brujos del poblado decidirían su destino.

Una vez que la niña llegó a la cabaña de los rituales, los brujos la pincharon en un dedo, y quemaron una gota de su sangre. Inmediatamente, Upas, el más viejo de ellos, entró en un fuerte trance y sentenció:
 -Esta niña llevará el nombre de Potnia, y será bruja.
Los otros hechiceros quedaron paralizados ante la contundencia de tales palabras.
-En su sangre está escrita la profecía -continuó- cuando la bruja Potnia, la hija de la Gran Serpiente, ayude al Toro a dar muerte a su hermana, comenzará una era resplandeciente, en la que el tiempo se medirá en granos de oro.
Los brujos no entendieron el vaticinio, pero se acercaron a la silenciosa pequeña, que se les quedó mirando. Y esa mirada profunda de recién nacida de 100 años, demostró que no podía ser otra cosa más que una bruja: dentro de ella ya estaba el conocimiento, al que sólo le faltaba el descubrimiento.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Periodo de latencia

El vivir y el estudiar por ahora me impiden escribir. Generando savia nueva.

viernes, 7 de enero de 2011

La Leyenda de "La Dorada"

Se dice que si te introduces tierra adentro, atravesando montañas gastadas por la lluvia, navegando entre la niebla y las sombras, acabarás llegando a una tierra en la que los entes de la selva se han quedado a vivir, en la que todo es centenario. En este lugar el polvo se te impregna en la piel, y el barro te llena los pies de raíces, para que te alimentes de tu propio origen, absorviendo minerales igual que lo hacen las plantas.
También cuentan que al llegar enero, la luna llena brilla con tal furia que las gatas se abalanzan a los ojos de los perros, delirantes y suicidas, y los machos tienen el corazón más grande.
Los antiguos habitantes de esta tierra la llamaron "La Dorada", porque decían que en el interior de los ríos brillaban piedras de oro, y aún hoy mucha gente las busca en vano, porque, por lo visto, es una leyenda.

Sin embargo, en este lugar se generó una triste paradoja, ya que cualquiera pensaría que  "La Dorada" sólo podría engendrar sabios... nada más lejos.
Una raza de criaturas de pelo plateado creció en un medio salvaje, aislada de un mundo que, despectivo, prefirió cuidar de las tierras ricas. Conscientes de ese aislamiento, las criaturas desarrollaron un carácter orgulloso y desconfiado.
Unos pocos de ellos, enfermos de avaricia, decidieron aprovecharse de antiguos ideales y viejos complejos, en su propio provecho.
Su sistema básicamente consistía en esto: Pan a cambio de Poder.
Las criaturas que aceptaban el trato se aseguraban el sustento, pero debían vasallaje de por vida. Aún así lo hacían gustosas, pues pensaban que era el único modo de ganarse la vida, y además en cierto modo se identificaban con su Señor, pues era una costumbre heredada desde lo más antiguo.
Esto enfermó a la comunidad, porque los vasallos sabían que no habían hecho nada para ganarse su lugar, y sólo podían responder con violencia y cerrazón ante los que no aceptaban el vasallaje. Y pronto disfrazaron su falta de principios con vanidad, convencidos de que entrando en este sistema caciquil, se convertían en privilegiados.
Esa actitud generó la animadversión por parte de los que, voluntaria o involuntariamente, se quedaron fuera, y acabaron creando un grupo contrario al dominante. Parecían el grupo de la vuelta a la salud, a la razón, y a la justicia... pero de tanto perseguir al mal, acabaron contaminados, y en sus escasos momentos de poder, optaron por seguir los mismos métodos que tanto habían criticado, pisoteando las esperanzas de los que querían seguir creyendo en tiempos mejores.

Así, que en La Dorada, parece una tierra asfixiada en una organización social artificial, inmovilista e injusta. Antinatural en todos los sentidos.
Sin embargo, los entes silvestres que se han quedado a vivir, observan desde lo lejos, conscientes de que no se puede parar el tiempo, de que todo fluye, más o menos rápido, y que por muchos diques que le pongan a la evolución, esta acabará rompiéndolos con el simple peso de la realidad, que está por encima de cualquier sistema.

sábado, 27 de noviembre de 2010

La Falacia del Caos (Anexos)

A pesar de que mi visión de los comportamientos sociales, es mucho más confusa que mi visión de los comportamientos individuales, creo que el post anterior necesita unas últimas puntadas.
¿Por qué la sociedad humana  es tan desequilibrada, cuando nuestra verdadera naturaleza no lo es? He aquí una posible respuesta:
Cualquier don o cualidad tiene su parte positiva o negativa, el ser humano posee un afán de superación mucho mayor que el de cualquier especie del planeta tierra, esto ha provocado por una parte, que hayamos conseguido avances mentales extraordinarios, pero por otra, ha puesto en movimiento la rueda de la ambición y la insatisfacción constante, que gira ya por inercia.
En positivo, este es un mecanismo que nos lleva hacia la evolución; en negativo, y poniéndonos apocalípticos, es el mismo mecanismo que nos puede llevar a la extinción.
A mayores, yo le sumaría las últimas circunstancias históricas que nos han tocado vivir. El siglo XX ha sido un siglo de rupturas, el momento en que las masas pudieron acceder a la información y a la realidad, y el momento en que se pasó de pensar que este mundo era un valle de lágrimas por el que no merecía la pena esforzarse, a pensar que nada es imposible. Y éstas son las dos caras de la misma moneda que nos llevan a un callejón sin salida; ya que la verdadera evolución implica cambiar de moneda.
El caso, cuando el hombre occidental tuvo que aceptar que no había un dios, optó por creer que él mismo era un dios, por encima del bien y del mal, y con infinitas posibilidades, como creen los niños. Y cualquiera que tenga dos dedos de frente es consciente de que hay limitaciones, y no tenemos que sentirnos inútiles por ello.
La cuestión es que, ante este panorama, mucha gente es incapaz de aceptar sus limitaciones, y no soportan que haya alguien por encima de ellos, pero siempre va a ser así, y se obsesionan por medrar, aplastando, aprovechándose, abusando o maltratando. Y por otro lado están los resignados, que creen que no ser dios implica ser un gusano, y se cruzan de brazos en un nihilismo aburrido que los convierte en zombies. Una tercera opción es aceptar nuestras limitaciones, y sacarle partido a nuestras cualidades, porque nunca dejamos de aprender, (aunque es cierto que, por desgracia, no todos partimos con las mismas ventajas, y según donde nazcas lo vas a tener más fácil o más difícil). De cualquier modo, esta última opción pasa bastante desapercibida en un mundo donde domina sobre todo la primera.
¿Esto es producto del sistema capitalista, o es esa mentalidad la que ha generado ese sistema? parece que se retroalimenta.
Como nota positiva, creo que el mundo evoluciona en ciclos, en espirales, y aunque ahora nos encontremos en la parte baja de la espiral, (en la que pululan todo tipo de personas contaminantes, corrompidas por el poder, o por las ansias de éste), de todo vamos a aprender, y confiemos en que, la tendencia natural al equilibrio que vive en todo organismo sea el que transforme el excesivo sistema actual en una organización humana más armónica, al menos durante unos años, y que nosostros lo veamos.

sábado, 6 de noviembre de 2010

La falacia del Caos

Ilustración: Adabel Allen
Cuanta más lucidez adquiero, cuanta más sinceridad pretendo, cuanto más aprendo a diferenciar una esencia de un perfume, más me convenzo de que el estado natural de las cosas es el equilibrio.
Naturalmente todo está en movimiento, y tiende a desajustarse, naturalmente hay crisis, pero no hay que pensar que  esas crisis sean el estado eterno de las circunstancias.

¿Y de dónde saco las pruebas para afirmar esa tendencia natural a la armonía? lo que a mí me llama la atención, es que la mayor parte de la gente no sea consciente de ellas, están en mi gata, están el los movimientos de los planetas, están en cualquier ecosistema, están en todos los seres humanos, si queremos.
Con esto no quiero decir que la armonía se encuentre sólo en la calma o el silencio, la armonía no es homogénea, hay tanto equilibrio en las cataratas del Niágara, como en cualquier poza de mi pueblo, la diferencia no es cualitativa, es cuantitativa. Del mismo modo tampoco pretendo que lo justo esté sólo en la creación, también hay justicia en ciertas formas de destrucción, y en el instinto ruidoso.

Y para decir esto no hace falta escudarse en ningún tipo de religión, es más, deberíamos acudir al sentido común del ateísmo; desde el politeísmo aristocrático de las civilizaciones antiguas, al monoteísmo patriarcal de las judeo-cristianas, la idea de Dios ha confundido mucho la verdadera visión de las cosas. ¿Por que ver a la creación de un modo unidireccional? La creación no es una pirámide, es una red, es la combinación de todas las fuerzas del universo que interaccionan entre sí, y todas las leyes químicas y físicas lo demuestran. Y el universo sabe que lo mejor para todos es que esas fuerzas se equilibren, que dancen.  Este no es un pensamiento amplio, nuestro propio cuerpo es un universo, y sigue las mismas leyes.

Entonces, ¿Por qué hay tanto desequilibrio en la sociedad humana?, ¿Por qué tanta gente desea más de lo que necesita? No lo sé, porque si el cuerpo humano es universo, su estado natural es armónico (aunque haya que trabajarse esa salud).
Pero creo que en el ser humano actual la "superación" de las creencias represivas se ha realizado de mala manera, no están realmente superadas, sólo dadas la vuelta. La represión produce exceso, y ambos extremos me parecen artificiales.
Creo que la ruptura del siglo XX tuvo sentido en su momento, pero porque sabían lo que estaban rompiendo, sabían contra lo que se rebelaban, era un momento de caos liberador previo a la calma.
Y creo que el actual caos no sabe lo que rompe, es algo que continúa por inercia, el péndulo que oscila contínuamente en esos dos extremos odiosos.
Confiemos que la fuerza que mueve  ese péndulo poco a poco vaya muriéndose, y con ella todo lo absurdo de nuestra civilización decadente.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Fabulando...

Ilustración: Ana Juan
Un hombre llega a una encrucijada:
  El  camino de la izquierda lo lleva a un paraíso, en el que cinco personas disfrutan plácidamente de la existencia, se les ve en armonía, satisfechos con lo que son y lo que tienen.
  El camino de la derecha lo lleva a un lugar gris y ruidoso en el que una multitud compite desordenamente entre sí, por el disfrute de ser mejor que los demás, el premio... sentirse superior... pero siempre hay alguien por encima, y la competición no termina nunca.
  Los habitantes del Paraíso se ven orgánicos pero precisos. Lo activo y lo pasivo, la destrucción y la creación, el ruido y el silencio, la sangre y la luz, giran en su interior con el ritmo lógico de las esferas.
  Los habitantes del mundo ruidoso son pobres en estructura y excesivos en apariencia. Se mueven a gritos, con energías que surgen de sus capas más externas, porque no tienen tiempo de poner en movimiento los verdaderos ejes maestros de su maquinaria. Y consiguen lo que quieren, pero una vez superada la sensación de triunfo, se quedan vacíos.

El viajero no se lo piensa dos veces y toma el camino de la derecha.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Metáforas...

Ilustración: Remedios Varo
El camino más breve para que un escritor llegue a mi núcleo, es la metáfora.
Me explico:
Cuando alguien expresa emociones de una manera tan clara que llega a ser simple, yo lo visualizo como una pared de cristal, y mi reacción más inmediata es levantar mi propia pantalla protectora, sus palabras no me penetran.
Cuando alguien expresa emociones con metáforas certeras, siento como si me las inyectasen directamente en el corazón, como si se las susurrasen a mi subconsciente, haciéndole cosquillas.
Así veo yo a la metáfora, como el estado más lúdico de la literatura, la palabra hecha instinto.