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jueves, 13 de septiembre de 2012

LA DAMA DE LAS SERPIENTES (Capítulo Séptimo)

  "Sin embargo, a la mañana siguiente, Potnia se despertó con un luminoso rayo de sol en la cara. Al abrir los  ojos vio un casco con cuernos de toro, y se acordó de que Minos estaba allí.

Lo encontró ya en pie, alimentándose de los primeros rayos de sol de la mañana. Al verla despierta, sonrió y comentó.
  - ¿Sabes?, antes de conocerte, ya había oído hablar mucho de tí. Mucha gente sabe de tu magia.
  - Trabajo mucho para tratar de hacer las cosas lo mejor posible- respondió ella sin falsa modestia.
  - Pero si te digo la verdad, en persona resultas más atractiva de lo que yo pensaba.- Le soltó él con naturalidad.
La bruja sonrió.
  - Muchas gracias, tú también resultas muy interesante... para ser guerrero- bromeó la hechicera.
Él se rió, luego se la quedó mirando en silencio durante un instante.
  - Pero te falta algo... tu nombre, está incompleto...- comentó finalmente Minos.
  - ¡Cómo puede ser eso? me lo puso un poderoso hechicero- replicó ella.
  - Aún así está incompleto, sí, no cabe duda, tu nombre es Potnia-Theron- dijo él como si acabara de tener una iluminación.
  - ¿Por qué lo dices? ¿Acaso también eres brujo?- dijo ella con algo de burla.
  - No, pero también sé mirar hacia dentro, como tú- contestó él sin vacilar.
En ese preciso momento, Potnia-Theron supo que era Minos, y no otro, el destinado a convertirse en su esposo.

  - ¿Sabes otra cosa?- comentó él de nuevo - Ahora que el monstruo está muerto, ya no tengo ganas de seguir siendo un guerrero. Esta es una buena tierra, sí, voy a criar toros, y le enseñaré a la gente a hacer acrobacias sobre ellos.
 Minos se volvió hacia ella para preguntarle con una luminosa sonrisa.
  - ¿Quieres que te enseñe a tí?
  - A lo mejor- respondió ella riendo.
  - Pues vamos a empezar. Mantente recta.- le dijo él.
Se acercó a la chica y la levantó por la cintura, al mismo tiempo que el se inclinaba hacia atrás y se dejaba caer de espaldas en el suelo. Luego la apoyó sobre él.
  - Ahora tienes que aprender a cabalgar al toro- dijo Minos con una sonrisa que no dejaba lugar a dudas.
  - Mmmmmm, nunca en la vida cabalgué toros, me vas a tener que echar una mano- contestó ella sin hacerse mucho de rogar.
Así que Minos le levantó la falda de volantes, y la subió sobre su cintura, y Potnia comenzó a moverse rítmicamente, cabalgando al toro, mientras éste emitía bramidos gozosos.

 No obstante, cuando el guerrero descargó su simiente en el vientre de Potnia-Theron, ésta sintió una extraña hinchazón y unas insoportables ganas de orinar, por lo que se tuvo que marchar corriendo detrás de unos matorrales ante la sorprendida mirada de Minos.
Pero mucho más sorprendida se quedó la chica, cuando se dio cuenta de que lo que estaba expulsando no era orina, sinó unos pequeños granos amarillos como el sol. Cuando los echó todos fuera, cogió un puñado de ellos y se los enseñó a Minos, bastante alarmada.
  - ¡Mira lo que acabo de mear!, nunca había visto tal cosa.
Minos los observó un instante.
  - Parece una semilla, tal vez la deberíamos plantar- respondió tranquilo.
  - ¡Pero si acaban de salirme de ahí abajo!- replicó ella, alterada por lo absurdo de la situación.
  - Y qué- comentó él- los huevos de pájaro también salen del mismo sitio, y bien que los comemos.
Ante tal alarde de lógica, Potnia tuvo que darle la razón."

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